Mujeres de Negro en la Plaza de Francia de Jerusalén
Según citan los periodistas que descubrieron esas
movilizaciones, en 1990, meses antes de la guerra del Golfo, la idea tomó un
rumbo independiente no relacionado con el pueblo palestino.
En diferentes países, sin conexión con la ocupación israelí,
comenzaron a salir a la calle vestidas de negro bajo la denominación Mujeres de
Negro: en Italia protestaban contra la política del gobierno italiano respecto
a la guerra del golfo; en Alemania criticaban la venta de productos químicos al
régimen iraquí, y ampliaron sus reivindicaciones a asuntos como el neonazismo,
la xenofobia, la inmigración y otros problemas sociales; en la India condenaban
el fundamentalismo hindú; en Estados Unidos, en San Francisco, protestaban por
la indiferencia gubernamental frente a los sin techo; en Seattle pedían el fin
de la violencia en los barrios; en Australia protestaban por la violencia
doméstica. Sus protestas se producían en silencio.
La primera vez que supe de ellas fue a través de un fax recibido
en una emisora, en 1991. Producían sus propias informaciones y se reunían en
locales clandestinos para reivindicar la no violencia, con concentraciones en
Belgrado en pleno régimen de Milosevic. Denunciaban la situación de la ex Yugoslavia propiciada por un gobierno militar que
controlaba los medios de comunicación. Explicaban cómo poco a poco los serbios
vivían un período político de encerramiento y de rechazo hacia cualquier otra
cultura que no fuera la suya. Explicaban su miedo y eran muy pocas.
Su forma de surgir o el hecho de que sus movilizaciones estuvieran
integradas sólo por mujeres en países en conflicto, con gobiernos militares o
dictaduras, ha producido que documentalmente se las considere feministas. Pero el feminismo también es
leído como una reacción extrema y radical de las mujeres frente a los
hombres, el bando contrario en una
guerra de sexos.
Una parte, estadísticamente no estudiada, de las sociedades
occidentales identifica el movimiento social de las mujeres en solitario, como
una respuesta extrema no necesaria, o al menos no tan indispensable como lo
pueda ser en sociedades más empobrecidas.
Los hombres que sufren desde pequeños las mismas injusticias sociales
que las mujeres en Valencia, en Madrid...
no entienden los términos, políticamente correctos de: discriminación
positiva o las ventajas de “género”. Reivindicar derechos o que el Estado te
los dé en una sociedad en la que somos hipotéticamente iguales pero diferentes,
es algo que no comprenden bien. Si lo fuéramos yo tampoco lo entendería.
En realidad no hace falta ser iguales para darse cuenta de que los
grupos de hombres y solo hombres, han existido a lo largo de la historia por
diferentes motivos. Nunca serían malos,
si tampoco fueran excluyentes. Ni los de hombres, ni los de mujeres.
Puede que socialmente parezcamos “iguales”. Pero las mujeres
seguimos teniendo un papel atribuido simplemente por serlo. No hay que mirar
mucho alrededor para darse cuenta de que en una sociedad que se moderniza,
todas deben “aprender” ciertas cosas para ser independientes o para valerse por
si mismas, sumadas a esas características que ya se tienen por el hecho de ser
mujer. El feminismo es necesa
rio en la medida que lo son otros movimientos sociales que reivindican los derechos de cualquier persona. Estar en inferioridad de condiciones significa tener que pelearse más para conseguir: una mayor estabilidad en el trabajo, el mismo sueldo que tu compañero de al lado, las mismas obligaciones domésticas y las mismas necesidades afectivas y personales que los hombres. Pero el feminismo está mal visto y probablemente muy mal considerado.
rio en la medida que lo son otros movimientos sociales que reivindican los derechos de cualquier persona. Estar en inferioridad de condiciones significa tener que pelearse más para conseguir: una mayor estabilidad en el trabajo, el mismo sueldo que tu compañero de al lado, las mismas obligaciones domésticas y las mismas necesidades afectivas y personales que los hombres. Pero el feminismo está mal visto y probablemente muy mal considerado.
Es verdad, que las Mujeres de negro tienen motivos de mucho
peso en relación a otras mujeres y que sus reivindicaciones están legitimadas.
Lo curioso es que siguen faltando muchos hombres y mujeres de “negro” que sepan
reconocer que algunos movimientos siguen siendo indispensables en el mundo.

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