Esta es una columna de opinión publicada en el 2003 en el Diario Sepa Suroeste. Era una especie de ponerse en el lugar de alguien que está realmente deprimido, porque estaba harta de los comentarios que ponían a las personas con depresión, como personas "que tienen muy poca fuerza". No comparto esa opinión. Amigas y gente que pueda leerlo, no estoy así, pero entiendo perfectamente que alguien pueda estarlo. Indagar en los motivos, no me preocupa, me preocupa más bien el respeto hacia los demás.
LA ENFERMEDAD DE TODOS
A
veces tengo ganas de muy pocas cosas. Me levanto, me ducho y empiezo pero se me
hace pesado cada paso que doy. Me pregunto el sentido y a veces no le encuentro
un para qué y eso es lo que más miedo me da. Intento no analizar nada, ni
preguntarme nada y no pensar en mi estado de ánimo y al final la rutina me abstrae un poco de
todo lo demás. Supongo que lo que yo quería de mí no se corresponde con mi realidad de ahora.
Básicamente no soy quien quiero ser y no hago lo que quiero hacer. Tampoco sé
en qué momento exacto de la vida uno va perdiendo a sus seres queridos de
siempre y los va sustituyendo por otros de forma dolorosa. No tengo ni idea de en qué momento las
propias fuerzas dependen solamente de los demás porque no te importa el rumbo
que tomen los acontecimientos. Empiezas
a fallar para emprender algo nuevo o distinto y ya pierdes las ganas de hacer o
decir, de reunirte con alguien o de tener verdaderas ganas.
Los demás que te miran desde fuera comprenden que la apatía a veces responde a que tienes demasiado tiempo para pensar y debe ser eso, algunas veces al menos. Piensas en lo egoísta que te vuelves porque no hay ninguna razón aparente para que te encuentres así. Habrá alguien que te diga, que te explique que lo tienes todo, o casi todo y que no hay ninguna razón para quejarse. Sólo los altos y los bajos hacen que distinga entre la felicidad y la tremenda tristeza que tengo la mayoría del tiempo. Los que están más preocupados intentan ayudarte hablando, escuchándote llorar a ratos, diciéndote que mejor que busques a profesionales. Cuando voy a las visitas lo único que pienso es que me tengo que quitar esto, me da igual lo que tenga que hacer, no encuentro las razones, ni me interesan sólo quiero que se me quite si es posible para siempre, porque dicen que las recaídas son frecuentes. Depende del diagnóstico.
A los fuertes no les pasan estas cosas. Sólo los débiles
caen constantemente, o por lo menos eso piensan algunos.
El informe de la Unión Internacional para la promoción de la Salud presentado a la Comisión Europea señalaba que entre el 17 y el 22/% de los jóvenes en Europa sufren algún trastorno emocional o de conducta. También señalan los números que las depresiones son la causa principal de suicidio en países desarrollados, y en poblaciones desplazadas en países en vías de desarrollo.
Mucha gente me dice que la fuerza hace que los problemas
se vuelvan sólo pequeños obstáculos y que la pena interior existe sólo si la
alimentas. Defenderme es mi última preocupación.
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