Esta muy
cerca del metro de Suances, el final de la línea verde. Es una de las sedes de
Tragsatec. “El
Grupo
Tragsa
es un holding público de empresas “especializadas en la prestación de servicios
de emergencia, las acciones en beneficio del desarrollo rural y de la
conservación de la naturaleza”. Su matriz, Tragsa, cumplió 25 años en el
ejercicio 2002. TRAGSATEC, una de sus filiales,
se sustenta casi exclusivamente con fondos públicos a través de la adjudicación
por parte del Estado de proyectos como la gestión del vertido del PRESTIGE o el
Sistema de Información Geográfica Oleícola.
Cada día jóvenes licenciados o a punto de hacerlo, si el tiempo y las circunstancias lo permiten, entran a las oficinas de 7:00 a 15:00 h. de la mañana en jornada intensiva. Después el segundo turno hasta las 11:00. Cada uno de ellos se sienta en frente del ordenador y empieza a trabajar para terminar los proyectos que el holding, parte de la SEPI (Sociedad Estatal de Participaciones Industriales), debe entregar a la Unión Europea. Una de sus trabajadoras decidió hace más de dos semanas enviar una carta explicando sus condiciones laborales. “A pesar de sus características en relación con los ingresos que la sustentan, los trabajadores estamos sometidos a una situación laboral de explotación”, escribía.
La política empresarial de TRAGSATEC consiste en contratar personal cualificado (Ingenieros Agrícolas, Agrónomos, Forestales, Geólogos, etc) de manera temporal, sin reconocimiento de los títulos aunque
exigiendo los mismos, con contratos temporales que se prorrogan hasta que la Ley obliga a hacerlos indefinidos. Es en ese momento cuando el holding los echa a la calle para contratarlos después de tres meses. La no renovación de los contratos y la posible contratación dentro de tres meses, se sustenta en la política de la SEPI denominada OREO, en la que se indica que para mayor felicidad del trabajador es conveniente que pase por un periodo de unos tres meses de descanso (en el paro) después de un periodo largo en la misma organización. Las “vacaciones” proporcionarán una pérdida de antigüedad en la Seguridad Social de hasta ocho años. Para avisarles del despido masivo, en una de estas sedes repartidas por el territorio nacional, fueron reunidos por los directivos en grupos de 100. La autoridad pertinente había tenido la delicadeza de dirigirse a ellos, “personalmente”, según sus propias palabras, para comunicarles la finalización del contrato. Pero el anuncio se hizo primero en el Boletín Oficial del Estado. Las tandas de despido se producirán en enero y superarán las 500 personas. Esta trabajadora ingeniero, que de momento no puede dar su nombre, recibió respuesta a sus mensajes. Uno de ellos fue del sindicado interno, descontentos con la difusión del coreo. Hoy sólo una radio, ONDA MADRID, dará la noticia.
Cada día jóvenes licenciados o a punto de hacerlo, si el tiempo y las circunstancias lo permiten, entran a las oficinas de 7:00 a 15:00 h. de la mañana en jornada intensiva. Después el segundo turno hasta las 11:00. Cada uno de ellos se sienta en frente del ordenador y empieza a trabajar para terminar los proyectos que el holding, parte de la SEPI (Sociedad Estatal de Participaciones Industriales), debe entregar a la Unión Europea. Una de sus trabajadoras decidió hace más de dos semanas enviar una carta explicando sus condiciones laborales. “A pesar de sus características en relación con los ingresos que la sustentan, los trabajadores estamos sometidos a una situación laboral de explotación”, escribía.
La política empresarial de TRAGSATEC consiste en contratar personal cualificado (Ingenieros Agrícolas, Agrónomos, Forestales, Geólogos, etc) de manera temporal, sin reconocimiento de los títulos aunque
exigiendo los mismos, con contratos temporales que se prorrogan hasta que la Ley obliga a hacerlos indefinidos. Es en ese momento cuando el holding los echa a la calle para contratarlos después de tres meses. La no renovación de los contratos y la posible contratación dentro de tres meses, se sustenta en la política de la SEPI denominada OREO, en la que se indica que para mayor felicidad del trabajador es conveniente que pase por un periodo de unos tres meses de descanso (en el paro) después de un periodo largo en la misma organización. Las “vacaciones” proporcionarán una pérdida de antigüedad en la Seguridad Social de hasta ocho años. Para avisarles del despido masivo, en una de estas sedes repartidas por el territorio nacional, fueron reunidos por los directivos en grupos de 100. La autoridad pertinente había tenido la delicadeza de dirigirse a ellos, “personalmente”, según sus propias palabras, para comunicarles la finalización del contrato. Pero el anuncio se hizo primero en el Boletín Oficial del Estado. Las tandas de despido se producirán en enero y superarán las 500 personas. Esta trabajadora ingeniero, que de momento no puede dar su nombre, recibió respuesta a sus mensajes. Uno de ellos fue del sindicado interno, descontentos con la difusión del coreo. Hoy sólo una radio, ONDA MADRID, dará la noticia.
Comentarios
Publicar un comentario